Gabriel García Marquez está en ese selecto grupo de escritores de los cuales me he leído al menos unas seis a siete obras (sin ser una saga xD). Lo conocí bastante joven, exactamente después de terminar los cuatro libros de Harry Potter (que eran todos los que habían salido hasta ese momento), y, motivada por mi madre que decía que debía leer algo real , la novela El Sexto de José María Arguedas.
Así que más o menos había pasado de lo más fantástico con HP a una obra cruda que retrataba un mundo de lo más ruin en El Sexto. Y en medio de esa confusión, de ese desorden nacido de obras tan abismalmente distintas, di con este libro, que mi tío que por ese entonces comenzaba la Universidad, había desahuciado por difícil.
La portada no era esta, era una edición creo que incluso pirata, pero me llamó la atención y cogí el libro. Y durante un mes me sumergí en un mundo, y en un estilo narrativo que me atrapó para siempre. El encanto del realismo mágico de Gabo.
¿De qué va Cien años de Soledad?

Pues el libro nos lleva a vivir las peripecias durante varias generaciones de la familia Buendía-Iguarán, nacida de la unión de dos primos, José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán. Una unión marcada por el incesto, y por los miedos de Úrsula de que le nazca un hijo con cola de cerdo a causa de este matrimonio con su pariente. Amor, desamor, miedo, valentía, y sobretodo la soledad que se convierte en el sello o la condena de esta estirpe son narradas a lo largo de cien años, en la fantántisca, cercana y universal Macondo.
Opinión Personal
Están esos libros que los lees una vez y luego no tienen casi nada para darte *Hola Dan Brown :3* y luego tienes joyas como estas, invulnerables al tiempo y que acaso se te hacen cada vez más queribles con las relecturas que le das.
Leí este libro en tres etapas distintas de mi vida. La primera vez a los doce, luego al par de años de ingresar a la universidad (con 19) y finalmente hace un par de años atrás, con 24. Y todas las veces lloré, me sumergí en las complejas historias de los personajes, me deprimí con la fatalidad que rodea la vida de todos, y me creí completo ese realismo mágico que tiene más de real que de mágico para quienes vivimos en América Latina y conocemos los tremendos contrastes de la sociedad que nos toca vivir.
ALERTA SPOILERS
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Para hablar de Cien años, necesito hablar de los personajes porque en cada visita a este maravilloso mundo encerrado en las páginas de este libro, sentí a todos en mayor o menor medida cercanos a mí.
Para la niña de doce años fue el descubrimiento de un mundo nuevo, una gesta asombrosa que le parecía imposible de creer que hubiera nacido de la cabeza de un solo tipo. Fue la que más disfrutó de los amores de ese pelea fratricida entre Rebeca y Amaranta por el amor de Pietro Crespi, y quien más lloró la muerte de este último, y juró odiar a Amarante toda su vida, y durante años la condenó al panteón cruel de los personajes odiables de la literatura, solo para doce años después, reencontrarla y por fin comprenderla.
Porque la niña de doce años desconocía todavía lo contradictorio, dificultoso y traicionero que puede ser el amor. Lo vulnerable y fuerte que te puede hacer, y el miedo finalmente que puedes tenerle, porque en parte es perderte de algún modo, es dejar de ser solo ser tú y ofrecerle un espacio a alguien más.
Pero los personajes en esta historia están solos, y nunca dan el paso. Por miedo, por prejuicios más arraigados, por fatalidades de la propia vida.
Otro personaje de los entrañables es el propio Coronel Aureliano y su gesta militar. A través de sus ojos y sus luchas, vemos también la historia de los varios militarismos vividos en América Latina, y como en toda rebelión y guerra, el enorme costo humano que traen consigo. En el caso de Aureliano, una entera vida dedicada a una causa que finalmente pierde, que ni siquiera un amor tardío consigue subsanar y que lo remita a un pacto con la soledad en la vejez, y a un trabajo cíclico de fabricación de pescaditos de oro.
Los hay personajes más hijos de puta, y también los que sientes que son condenados de forma infame a la desdicha. Como Meme, y es que la historia de ella y Mauricio Babilonia se me hace de las más tristes en la historia, todo por la pendeja de su madre, Fernanda, esa sí y con razón, de los personajes más amargados que una obra ha podido dar.
Y Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia , como shipeaba a esta pareja en mi adolescencia (y en mi segunda lectura igual). A los dos los amé desde siempre, y eso es una de las cosas que no cambió para nada en sucesivas lecturas. Posiblemente lo único distinto sea que me llegaba con más angustia el triste final de la estirpe, la pobre criaturita llevada por las hormigas. Ese momento de iluminación final, resulta taaaan triste T.T, creo que son de las cosas que no superaré nunca v_v
Entender en el preciso momento que todo el mundo se derrumba a tu alrededor (literal) que tu familia estaba condenada a la soledad porque nunco ninguno amó de verdad. Un amor incestuoso de verdad, porque creo que en el libro no hay amor más grande que el de Petra Cotes y Aureliano II, amor que por cierto tampoco se presenta exento de sufrimientos, pero que hace real esa premisa de estar con alguien en las buenas y malas, en la salud y enfermedad.
Y podría extenderme otra docena de párrafos más sobre lo que Cien años es para mí. Quizá pueda dedicarle alguna reseña más en el futuro, porque siento que sobre este libro hay demasiadas cosas para decir. Pero le voy poniendo punto final, y recomendando leerlo, porque realmente, hay un antes y un después tras este libro.
Ya sea por su historia, o su estructura maravillosa, por el genio de Gabo que la creó, y regaló al mundo este su mundo, por los personajes, o por curiosidad ,acérquense a esta obra. Lo vale totalmente.


