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viernes, 31 de julio de 2015

Una vida: Maupassant y una historia que vale su prestigio en cada palabra



No  entiendo como no entró en mi vida antes esta estupenda novela de Guy de Maupassant. Lo único que tengo claro es que necesito leer mucho más de él.

Lo primero que me sedujo desde la primera hasta la última de las páginas de esta obra fue la prosa de este hombre. ¡Que manera de escribir y describir! No miento ni exagero cuando digo que en muchas páginas era leer un párrafo de la descripción de un paisaje campestre, rural, de la mar, y automáticamente cerraba los ojos y podía tenerlo allí, ante mí. Pocos autores han conseguido eso en mí, y creo que es el primero que consigue que todos estos espacios naturales se hagan un personaje más en mí, uno de los más amados por cierto. 

La obra nos cuenta como el título lo anuncia de la vida de alguien, en este caso de Jeanne. La novela comienza con ella saliendo del convento donde ha sido educada de regreso a la casa de sus padres, cargada de sueños, esperanzas y muchos pero muchos anhelos para su futuro. Vamos, todo lo que creo que a los diecisiete años una puede fantasear, salvando las distancias del tiempo de Jeanne, las primeras décadas del 1800, y el deseo de su padre de mantenerla “pura” respecto al mundo de la sensualidad y la carne (?). Esta joven tierna, enamorada de la naturaleza, pronto a su regreso se ve encantada de un tipo del lugar, Julien, y tras un romance cargado de todo ese romance dulzón que muchas disfrutamos, llega el matrimonio de ambos, como consumación de un buen cuento de hadas, de esos que tanto gustan de inculcarnos la tele, la sociedad y nuestra propia familia. 

Y por supuesto, nada en realidad, sucede de esa forma. 

Creo que hasta aquí puedo hablar de la historia sin destriparla. La recomiendo infinitamente, es una historia que creo puede llegar a cualquiera aunque hablemos de épocas distintas porque el autor sabe reconstruir acertadamente una vida en su oscuridad y su luz, y sobretodo las pasiones que nos arrastran, que nos traen dicha, pero también nos traen grandes penas. Y una cosa que me gustó más: en lo muy hipócrita que en todas las épocas pueden ser las personas y la sociedad en que vivimos. Con libros como estos, y otros tantos más es que cada vez me convenzo más que no ha habido “buenas épocas” o el famoso “en mis tiempos las personas eran más decentes o directamente no eran indecentes” si , si, las típicas palabras que he escuchado y escucho de mis abuelos, abuelas o mis padres. 

Para nada es así, la sociedad ha tenido mucha mierda aquí, antes y posiblemente la siga teniendo a futuro. Otra cosa es que antaño lo correcto fuera no ventear la alfombra y solo ocultar bajo ella toda la podredumbre. Así que nada, que el libro también me ha dejado el delicioso placer de sentirme gustosa de la época que me ha tocado vivir. Igual, y en esto no creo que cambie un día de opinión, nacer niña en este mundo es garantía de desventaja con los niños, incluso desde el vientre materno. 

Léanla, léanla, léanla *o* 


ALERTA SPOILER GORDITOS Y SABROSITOS +O+ 


Confieso que tardé un tiempo grosero en terminarla, y pensando un poco en las razones para ello (más allá de la tirana vida muggle que condiciona mis tiempos) creo que la más profunda de las razones es que me encontré DEMASIADO en la Jeanne hasta la mitad del libro, en su desencanto ante una relación ensoñada que luego en realidad se va desmoronando conforme deja de idealizar a su marido y comprende por fin el tipo de hombre que es, y más allá de eso, el papel que la sociedad, y su condición de mujer le exigen que sea ante las pendejadas de él. Un papel que muchas veces dependiendo de qué institución lo sugiera, puede incluso ser contradictorio, como cuando por un lado su familia le insta a mantener la fachada de buen matrimonio (aún cuando su esposo es infiel con otra mujer casada) mientras que por el otro lado el nuevo cura fanático no deja de acusarla de cómplice del pecado y que arderá en el infierno y demás. 

De hecho, es uno de los libros que me ha parecido describe muy bien a la religión y los curas. Del papel que cumplen en una sociedad, del impacto que pueden tener en sus fieles, y finalmente desde los propios curas. El enorme poder para obrar para bien o para mal creo que se grafica muy bien en este libro. Otro puntazo a favor de Maupassant +o+ que por ejemplo en las obras de Austen es prácticamente nulo este tema. 

Volviendo a mí, y como decía líneas atrás me sentí muy identificada con Jeanne. Entonces, cuando comencé a intuir en el libro la máscara de Julien, que iba cayendo poco a poco, sentí tanto temor, tanto miedo a llorar como Jeanne de las oportunidades perdidas por esa temprana unión con aquel hombre, del desengaño luego de momentos tan “bonitos y especiales” como su luna de miel en Córcega, que bueno, dejé el libro. Cobarde, cobarde totalmente. 

Pero la historia y sus personajes me perseguían, se colaban en medio de mis otras labores, y estaba en mí la curiosidad intacta por saber, por querer que Jeanne no tuviera tan triste suerte. Entonces, hace un par de semanas, lo retomé y finalmente lo terminé. Y en verdad, los sucesos aciagos para Jeanne no dejan de suceder, pero también lo inesperado, las vueltas de la vida que luego demuestran que el amor y compasión y entendimiento con ciertas personas luego puede salvarte del más fatal de los destinos, y que igual nunca tienes garantizado que ese amor o entrega pueda ser correspondido, porque así de azarosa es la vida. 

Y como finalmente dice Rosalie al final del libro: Ya ve usted, la vida nunca es ni tan buena ni tan mala como nos creemos.


 
 
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