Di muchas vueltas antes de decidirme por fin con que libro comenzar el apartado de reseñas de Literatura. De hecho tanto me lo pensé que aunque originalmente los viernes son los días escogidos para este tipo de entradas, recién hoy me decidí, y hoy ve la luz esta publicación.
Y es que tengo muchos libros favoritos, y mientras pensaba en cuales valían la pena reseñarse primero, caía en cuenta que soy el tipo de lectora que relee mucho los libros que le gustan. No se si sea bueno o malo, pero caí en cuenta de ello hoy x3
Dicho esto, ahora sí quisiera pasar a esta genial historia del gran escritor ruso Fiódor Dostoyevsky o Dovstoievski (todo depende de la traducción que tengas). Recuerdo que dentro del prospecto de temas para ingresar a la Universidad, estaba Crimen y Castigo de él, obra que ni en ese entonces ni hoy me animaba a leer. Creo que Noches Blancas llegó en el momento justo para hacerme notar lo errada que he estado y lo mucho que ansío ahora esa obra y otras más de este tipo, que sinceramente es un GENIO para describir el mundo interior, complicado, claroscuro y absurdo, que es la mente y pasiones humanas.
Dice la reseña que acompaña a mi libro:
La historia de Noches Blancas no era nueva para mí, dado que conocía de ella porque inspiró a una adaptación libre de una película india llamada Sawaariya (que por cierto me cautivó), de eso años, pero no fue hasta hace poco, que encontrándola milagrosamente en una librería a precio accesible (mi maldita pobreza T.T) me compré el libro que contiene además de esta historia, otras dos más (sobre las que yo comentaré en alguna otra ocasión).Un encuentro fortuito con una heroica muchacha, mientras regresaba a su casa, es el motor que pone en marcha las Noches Blancas, que hilvanan un amor apasionado, pero puro y finalmente imposible: Noches impolutas, noches sin mancilla, "Noches Blancas" como la nieve que envuelve con su manto, la hermosa ciudad de Pedro El Grande (...) Confidencias en la gran ciudad. Diálogo terapeútico que hace surgir un amor que nunca se consumaría.
El amor fue inmediato. La empatía fue inmediata porque en este libro, del encuentro de dos personas en una ciudad repleta de gente y en donde sin embargo todos te son extraños se me hizo demasiado cercana. Cuatro noches y un amanecer tan intensos, suficientes para forjar uno de los amores más puros y conmovedores que me ha tocado leer, un amor que va creciendo en cada noche que se encuentran, y que a la par de alegría, y magia, y felicidad, también trae su cuota de dolor ¿pero es que acaso no es así el mundo?
Amé al soñador, pero definitivamente tuve mucha identificación con Nastenka, "la heroína" de esta historia, esa muchacha sencilla que ama y espera paciente por el hombre que robó su corazón. Sus dudas, sus palabras, sus decepciones ¡que manera de encontrarme en ellas! la viví tanto que provoqué las miradas extrañadas de las personas en el bus de regreso a casa, donde terminé de leer el libro en medio de un auténtico mar de lágrimas.
Soy un soñador. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlos en mis sueños. Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año. Mañana vendré aquí sin falta, aquí mismo, a este mismo sitio, a esta misma hora, y seré feliz recordando el día de hoy. Este lugar ya me es querido. (El Soñador, Noche Primera)
Creo que no puedo decir mucho más sin spoilear, y sí, NECESITO spoilear, así que solo para quienes pueden lidiar con ello, o quizá hasta ahora no se sientan interesados en leer este cuento, o ya lo leyeron, sigan adelante con la lectura.
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Alerta ALTOS SPOILERS
Hay muchas razones por las cuales amé tanto este libro y creo que una de las más importantes, fuera de la mencionada arriba es porque describe muy bien las contradicciones de nuestra alma. ¿Alguien puede dudar del amor que Nastenka desarrolla por el soñador? Y sin embargo ¿por qué no lo ama de la forma que luego él la llega a querer? ¿por qué al final permanece al lado del hombre por el que esperó un año y que durante la noche cuarta tanto dolor le infringió a su corazón?
Quizá de no haber yo misma experimentado esos sentimientos hubiera puteado a Nastenka. Pero al contrario, no solo la entendí, sino que la amé en esa vulnerabilidad que la hace tan pero tan humana. Toda la noche cuarta tiene párrafos enteros remarcados por mí con los diálogos de ella, con los que lloré a lágrima viva. Y con algunos más del soñador.
Y es que es tan cruel esa burla de la vida, que acaso sería más fácil si nos hiciera sentir por tantos ese amor especial, ese que quita el sueño y corroe nuestros pensamientos, que se apodera de nuestros sueños. Pero no funcionan así las cosas, al final tu te quedes con una persona. Y lo peor viene cuando esa persona en la que depositas los sueños y tu ser por entero, resulta ser una quimera, nuestro mejor invento.
- Responda- prosiguió agarrándome la mano- usted no actuaría de esta manera ¿verdad? ¿No abandonaría a quien hubiera venido a usted por su propia voluntad? ¿Usted no le echaría en cara, con burlas crueles, el tener un corazón débil y crédulo? ¿usted la cuidaría? ¿Usted pensaría que era una joven sola, que no sabía mirar por sí misma ni cuidarse del amor que sentiría por usted...que ella no tenía la culpa..., que, en fin, no tendría la culpa de...que no había hecho nada malo? ¡Ay Dios mío, Dios mío! (Nastenka, Noche Cuarta)
-Estoy pensando en Usted- me dijo tras un momento de silencio- Es usted tan bueno que una tendría que ser de piedra para percibirlo ¿Sabe lo que ahora he pensado? Pues compararle a ustedes dos ¿Por qué él y no usted? Él no es tan bueno como usted, aunque le quiero más que a usted. (Nastenka, Noche Tercera)
El libro también fue especial por el momento, porque como en el libro, como Nastenka, de alguna manera espero por alguien que...¿lo vale? ya no se que clase de sentimientos tengo, pero si que no me atrevía ha admitirlos a mi propio corazón, Y entonces, durante muchas noches, justo como las noches del libro, hubo un alguien lejano que escuchó estas historias y desvaríos, y esas confesiones nos tornaron cercanos. ¡Que genio Fiódor! pensé entonces, porque impermeable al tiempo y el espacio esta historia se sembró en mi propia realidad, y me mostró que pese a que las ciudades son cada vez más grandes y cosmopolitas, apabullantes, y te hacen sentir tanto el peso de tu propia soledad, al punto de creer imposible encontrar alguien que te entienda, esa persona (o en realidad personas) si existen, el soñador que desde el otro lado de una pantalla, aun con kilómetros de distancia puestos en medio, es capaz de entender tus deseos y tu corazón, porque también muchos de sus días han estado poblados de exactamente lo mismo.
Quizá solo sea necesario queridos lectores, esperar por las noches en que esas personas llegarán y se nos harán cercanas y queridas.
¡Que resplandezca tu cielo, que sea clara y serena tu sonrisa, que Dios te bendiga por el minuto de bienestar y felicidad que otorgaste a otro corazón solitario y agradecido! ¡Dios mío, solo un instante de bienestar! Pero, ¿acaso no es suficiente para toda una vida humana? (El soñador, La Mañana).
